El Efecto Térmico de la Comida (ETC)
La energía que utilizamos para digerir y procesar nuestra comida es muy importante en el proceso digestivo. Por ello, los hábitos, el tipo de comida, las raciones y los espacios considerados entre una y otra juegan un papel muy importante para no alterar este proceso.
He aquí algunas ideas para ayudar a mantener un excelente proceso digestivo:
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Comer cada tres horas: Existe mucha documentación que avala esta premisa, siendo que el reducir los espacios entre comidas puede ayudar notablemente a mejorar la digestión y a evitar la gordura, este gran hábito de salud puede de hecho contribuir a un incremento del ETC causando que su cuerpo encienda su maquinaria metabólica más a menudo y evite problemas posteriores relacionados con el metabolismo lento.
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Elija proteínas magras: La proteína es un combustible complejo que debe ser metabolizado en aminoácidos antes de ser utilizado. Esto lleva casi el doble de energía que su cuerpo utiliza para procesar carbohidratos y grasas.
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Tome agua fría: Cambie a agua helada y subirá su ETC. Tomar sólo un vaso de 8 onzas de agua helada quema 9.25 calorías más que tomar un vaso de agua a temperatura ambiente.
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Busque comidas naturalmente termogénicas. Algunas sustancias naturales que se ingieren en las comidas incrementan su gasto energético, incluyendo la cafeína, los componentes polifenólicos (encontrados en el té verde), y la capsaicina (encontrada en el pimiento colorado, la mostaza, el jengibre y la canela). Otras sustancias con un efecto térmico incluyen un el selenio, cromo, el ácido alfa lipoico, la L-carnitina, la L-tirosina, y el carbonato de calcio.